jueves

Jugando

Mi horóscopo dice que no puedo huir por siempre de esta decisión. Una canción resuena en mi cabeza recordándome que “no se entregarte la vida, tampoco vivir sin vos”. Mi instinto me dice que es el momento de dejar de escuchar al rencor. La vida me recuerda que el tiempo pasa muy rápido y que no me vas a esperar por siempre. Mi conciencia me dice que pagaste más de la cuenta. Mi corazón me dice que todavía puede latir más rápido si escucha tu voz.

¿Y vos? ¿Vos qué decís? Vos estás ahí, ahuyentando una a una mis dudas, calmando de a poco mi enojo, desterrando con paciencia el dolor, perdonando sin dudarlo todas las heridas que te causo día a día por mi incapacidad de tomar una decisión.

¿Y yo? ¿Qué digo yo? Digo que cada vez se me hace más difícil no pensar. Digo que quiero ser parte de cada uno de tus emprendimientos, quiero abrazarte cuando te vea brillar, quiero sostenerte la mano cuando tropieces y ayudarte a levantarte si no logro impedir que caigas.

Quiero recuperar de a uno los espacios libres que dejé con el tiempo. Quiero acostumbrarme de nuevo a sentir tu respiración a mi lado al dormir. Quiero disfrutar de lo acortado de las distancias, quiero que formes parte de la vida que tanto me está costando construir.

Quiero parar de pensar, quiero pensar que ya nunca más me vas a soltar la mano, quiero preguntarte a la mañana si ya te tenés que ir.

Quiero pelear por vos.

Quiero creer que todavía estoy a tiempo, que no es demasiado tarde, que seguís guardando ese lugar en tu vida para mí. Quiero no estar segura de eso y hacerte saber todo esto, jugar con la posibilidad de que me salga mal y que haya salido tu tren y aún así intentarlo.

Quiero que no tengas miedo mi amor, que entiendas que tanto tiempo valió la pena, que tenías razón y esta espera fue el mejor tiempo perdido, que me dejes volver a entrar en tu vida. No me voy a ir, no me quiero ir. Sé que no es fácil para vos leer todo esto, sé que puede parecer egoísta de un día a otro resultar tan convencida. Pero no puedo encontrar la felicidad en ningún lado excepto en tus brazos. Ya entendí, mi amor, ya entendí. Ya está, ya me di cuenta que todo lo que me dijiste era cierto. Ya sé que no es tan simple, que no puedo pretender nada después de todo lo que te hice esperar. Que no puedo reclamar nada. Pero, ¿te acordás de ese tema? ¿cómo que no? Ese que dice algo como “jugando al olvido ya no me quedan inventos. Yo sé que me llevé mucho pero quiero volver por el resto”.

Es eso, ya sé que me llevé mucho, que te pedí demasiado, pero dejé algo en vos y no puedo no ir a buscarlo. Esto no es fácil, son muchas las cosas que tenemos que resolver, hay tantas cosas que hablar, hay tanto que construir.

Pero no puedo dejarte ir tan fácil. Si existe la más mínima posibilidad de recuperar todo esto, voy a pelear por eso y si pierdo por lo menos voy a tener la tranquilidad de, tarde pero seguro, haberlo intentado.

“Iluminame en esta eterna noche, acomodame el alma. Yo sólo siento cuando estás”.

Yo te avisé

Y sí, yo te avisé. Te dije que esta situación me ponía nerviosa. Que había días que me iba a costar más que otros hacer de cuenta que no me importa no saber qué somos.
Intento dejarme llevar por tu abrazo, distraerme en tu boca, concentrarme en tu sonrisa. Pero, inevitablemente llego a la misma pregunta, al mismo punto. Y es que no entiendo y lo que no entiendo me desestructura y no me gusta.
Seguramente estoy pecando de inconformista. Con todo derecho me pueden decir que antes me quejaba de que los dichos no se reflejaban en los hechos y ahora me quejo de que los hechos no se reflejan en los dichos. Sí, probablemente se me pueda acusar de padecer cierto grado de histeria femenina.
Pero no es inconformismo, ni histeria. Es simplemente que no quiero una de dos. Es cierto que prefiero hechos a palabras, pero no bastan sólo los hechos si el discurso dice todo lo contrario. No bastan. A esta altura juego por todo o nada.
¿Qué me garantiza que te vas a quedar? Si tus palabras te desligan de toda responsabilidad y te hacen inmune a todo reclamo.
El punto es que ya no quiero más incertidumbre, que por más que quiera dejarme llevar, distraerme y concentrarme en otra cosa ya no puedo ignorar el miedo que me susurra al oído.
Así que, si bien no es mi intención apurarme ni deshacer la magia del momento, es hora de que volvamos a tener esa conversación y decidas si vas a hacer caso de los hechos o vas a acatar coherentemente tus palabras.
Notaste los golpes antes de que decidiera mostrártelos, tomaste la iniciativa de curar una a una mis heridas. Notaste cuán condicionada estoy a que me rompan el corazón. Te dije que no iba a ser fácil eliminar el acto reflejo de resistirme y cerrarme a la posibilidad de tu cariño. Te dije que no me gustaba caminar sin saber a dónde voy o por dónde camino. Pero cada abrazo y cada dicho me fue distrayendo de que nada de lo que dijiste en un principio había cambiado. Pero llego al punto en que ya nada me distrae del miedo, el estimulo me suena conocido y si sigo así la única respuesta posible es dar marcha atrás, volver a punto cero. Y bien sabés que no lo puedo volver a resistir. Vas a tener que decidir, mi amor, y no me podés decir nada, en última instancia, yo te avisé.





"¿Qué esperás? Mostrame todas las cartas. A cara de perro yo no sé jugar..."

domingo

Feliz día


Quien diga que soy ateo
que no lo creo en lo perfecto
que yo siempre en todo veo
algún mínimo defecto
esta muy equivocado porque yo no creo en Dios
pero soy el portavoz de un ser humano criado
en la calle, en la pobreza
en pos de corazón sano
poca comida en la mesa
otra cabeza y los abuelos de lugano

En su escala de valores el pone siempre primero
sobre todo la importancia de un corazón entero
bien parado o en la lona hay que ser buena persona
dice aquel que a mi me guia noche a noche y día a día
noche a noche y día a día

Quien diga que soy ateo
esta muy equivocado
como ya les he contado
hay alguien en que yo creo
suerte de mitología humana se hace presente ante a mi
quien en su así como así embellece mis mañanas
gracias al que nació en un conventillo
al que creció en un potrero
y si creen que exagero
conozcanlo pero antes sáquense el sombrero

En su escala de valores el pone siempre primero
sobre todo la importancia de un corazón entero
bien parado o en la lona hay que ser buena persona
dice aquel que a mi me guia noche a noche y día a día
a el la vida le dio todo y el le devolvió el doble
de movida ofrece el codo y un corazón puro y noble
Lo juro por mi pellejo
para mi Dios es mi viejo


(Las pastillas del abuelo - Viejo)


sábado

Honestidad brutal II

Y de repente, entre filósofos y citas de Freud me quedo sin palabras. Mi silencio te invita a la pregunta. Sos lo suficientemente observador y ya notaste el leve temblor en mis manos y cierta compulsividad en la última pitada a ese cigarrillo. Despacio, dulce, me invitás a la respuesta.

No, no debo, habíamos quedado en no apoyar el sincericidio. Repregunto. Tomá, sos vos ahora el que me tiene que responder.

Y respondés.

Y una a una tus palabras se van marcando en mi corazón. Una a una tus palabras me confirman que tengo que aprender de los golpes.

Abrís una puerta que siempre tenías con candado. Tirás abajo mis hipótesis y parte de mi ilusión. Pero tus ojos se corresponden con tus palabras y sé que estás diciendo la verdad.

Y así, una a una, tus palabras tal vez no son lo que hubiera querido, pero son sinceras y la verdad es un bálsamo a las heridas, una forma de atar a los miedos.

Y cuando me quise dar cuenta me envolvieron tus caricias y tus confesiones y estoy hablando más de la cuenta. Para cuando reaccioné ya sabías de mis más profundas cicatrices y los secretos que guardo con más recelo.

Cuando me quise dar cuenta no habías salido corriendo y sonreías.

Ninguno de los dos sabe qué va a pasar de ahora en más, pero me tomaste la mano y decidiste descubrirlo conmigo. Y si bien los miedos me llaman y me dicen que me quede donde estoy, que la calle es peligrosa, tu mirada me invita a seguirte, a dejar que me lleves a lo más arriesgado del azar. Pero sé tus cartas y vos sabés las mías, y así no hay forma de perder.

No puedo predecir el futuro pero sé que no me vas a dejar volar más de la cuenta si sabés que después no me podés sostener para que no caiga.

Quién te dice, tal vez, estamos tomando la decisión correcta y todo llega a buen puerto y lográs que cierren mis heridas. Quién te dice y logro abrir tus puertas y que me dejes vivir ahí.

O tal vez no y un día decidimos que no sabemos qué hacer con los miedos. Quizás un día ya no querramos saber cómo manejar la incertidumbre.

Nuestra total honestidad me dejó un sabor agridulce y probablemente hoy tenga más miedo que ayer. Pero quiero jugar con vos y vos querés jugar conmigo.

Juguemos, en una de esas ganamos los dos.

¿Quién sabe?

martes

Honestidad brutal

Yo sé que no debo hacer esto, que tengo que esperar, que en el fondo sé que te diste cuenta de todo y te animaste igual. Pero es que no soporto la ansiedad y no puedo esperar a que me descubras para que decidas si te quedás o no. Necesito que lo sepas ahora. Que sepas que tengo pánico de quererte. Que sepas que a veces me acuerdo que soy hija única y me pongo caprichosa. Que sepas que si te extraño y te quiero te lo tengo que hacer saber, las veces que sea necesario. Que sepas que podés hacerme feliz con un simple mensaje, con cualquier tipo de contacto, aunque sea una vez al día. Que sepas que los días de lluvia me hacen reclamar más cariño que los días de sol. Que sepas que tengo manías que no negocio y vas a tener que aceptar. Que sepas que no me importa cuántas veces por día me lo repitas, nunca voy a estar del todo segura de lo que me querés y vas a tener que recordármelo cada vez que puedas. Que sepas que no soy celosa, que no me molestan tus amigas ni que salgas, siempre y cuando aunque sea por medio segundo hayas pensado en mí. Que sepas que me encanta tomar mate a la mañana sentada en la cocina. Que sepas que con que vengas a casa de vez en cuando y te sientes en la mesa al lado mío estás logrando que me enamore cada vez más. Que sepas que tengo miedo, insisto, mucho miedo, que no sé cómo manejarlo. Que sepas y seas consciente de todo esto, porque si te empeñás en que me enamore de vos y lo lográs te vas a tener que quedar conmigo para prender la luz y decirme que estás ahí cuidándome.
Y sé que si te digo todo esto vas a salir corriendo, pero yo te juro que no estoy loca, es simplemente que tengo que hacer un chequeo general antes de darle el alta a mi corazón y dejarlo que se vaya con vos. Y no sé esperar. Nunca supe y de paso, enterate, no voy a saber. Cada vez que te veo estoy al borde de decirte todo esto y agregar el plus del único secreto que no podés adivinar. Pero cuando estoy a punto de hablar es cuando levanto la vista, y me doy cuenta que me estabas mirando y tu sonrisa me calla al instante, dándome a entender que ya sabés lo que tenés que saber y, por suerte, evitás que diga lo que no tengo que decir y me tranquilizás con una caricia, diciendo sin saberlo que todo va a estar bien.



[N. del A.: A pesar de todo, sigo tendiendo una gran tendencia al sincericidio.]

lunes

Tal vez

Y de nada sirvió todo lo que me dijeron. De nada sirvió todo lo que yo misma me dije.

El esquema era perfecto, irrompible, la pared que había levantado no mostraba grietas.

Siempre y cuando no hubiera ni el más mínimo movimiento. Siempre y cuando nada perturbara esa calma.

Ya resignada a lo que nunca pudo ser y por lo tanto nunca será había dejado de buscar abrigo en tus brazos. Pensé que de una vez por todas era inmune a vos y que ya no me perdía en los pliegos de tu ropa. Pensé que ya no me inquietaba el sólo hecho de sentir tu perfume.

Qué caprichoso es el destino, que quiso jugar con nosotros una vez más. Siempre para el equipo contrario, siempre pateándome en contra.

Y yo parada ahí, intentando huir de una forma muy poco creíble. Jugando a resistir lo irresistible. Esperando una señal para saber si debía o no escapar.

Qué tonta soy. Las señales ya habían sido enviadas, lo que pasó ya estaba pactado de antemano.

Tal vez es que ya no sirve intentar resistirme si verdaderamente no quiero hacerlo. Tal vez el destino quiere que sea así esta historia. Tal vez simplemente debo limitarme a aceptar que vuelvas en el momento más inoportuno a romper todos mis esquemas. Esquemas que volveré a armar cuando te vayas, sólo para que en algún momento puedas volver a tirarlos abajo.

Y ya inmersos en algo que una vez que empieza sabemos bien no podemos detenerlo, me encuentro con que no quiero preguntarme qué estoy haciendo, si ya es obvio. No pienso, estoy, estás, y punto.

No pienso en nada más que en el camino que me marca tu piel y en el recorrido perfecto de tus manos.

Siendo totalmente conscientes de que esos momentos no nos pertenecen. Robando minutos de locura. Sabemos que estamos pidiendo un tiempo prestado que en algún momento tenemos que devolver. Y el tiempo nos debe mucho, nos debe momentos que tuvimos que dejar escapar, nos debe mil desencuentros.

De nada sirve todo lo que me digan ni lo que me dicte la voz de la conciencia. El esquema no era tan perfecto, la pared se caía con una simple brisa, una simple caricia.

El destino es muy caprichoso, mi amor, y nos pone frente a frente una vez más, dejándonos pensar por un segundo que tenemos el juego a favor. Pero la casa siempre gana y nos saca todo en muy poco tiempo.

Tal vez ya no importe lo que haya para decir, tal vez algún día nos saquemos el pozo acumulado y podamos saldarle las cuentas al tiempo.

Tal vez todo lo que dije no tiene sentido.

Tal vez todo esto pase y te conviertas en recuerdo o en canción.

Tal vez nunca sea más que una tentación en tu vida.

Tal vez esta historia se pierda en el tiempo y ya nadie se acuerde de ella.

O tal vez lo único que quede de nosotros sea el triste recuerdo de tu piel y la impronta de la humedad de mis labios contra los tuyos.







Texto viejo encontrado en un momento de falta total de inspiración...

miércoles

Declaración de Independencia

En todo proceso van a existir, por lo menos, dos posturas. Víctima y victimario se sitúan a sí mismo en la perspectiva que les dicta su subjetividad, su propia conciencia.
Puedo sentarme a tu lado y ver las cosas como vos las ves y convertirme en victimario y convertirte en víctima. Podrías vos hacer lo mismo, si no te gustara tanto el poder.
El tiempo nos objetiva, el paso de los días nos hace modificar la postura. El estar alejado del punto de tensión nos hace pensar friamente. Intentamos vagamente llegar cada uno a su verdad, defendiendo lo que es nuestro.
Soy una creyente de la democracia e insisto en derrocar tu gobierno totalitario y extremista. Ya flamean a lo lejos las banderas de la libertad. Se acercan, te avisan, te amenazan. Aunque nada parezca preocuparte, tu reinado tocó fondo y se vuelve impostergable el momento de tomar las riendas y desterrarte de este lugar.
Hoy ya no creo en modelos de dialéctica con componentes viviendo en armonía. Hoy soy yo como ente concreto.
Hoy te declaro la independencia. Ya no soy tu propiedad ni tu colonia para explotar cuando se te acaban los recursos.
Hoy me doy cuenta que tus argumentos de retórica impecable no eran más que sofismos. No hay opción de escapar. Te correspondería la cicuta si no creyera que es mejor que puedas vivir lo suficiente para ver lo que causaste y para verme resurgir, independiente y sonriendo, diciéndote que nunca más. Dejarte escapar o morir, sería demasiado condescendiente.
Hoy entre filósofos y nicotina planto firmemente la bandera de la revolución en tu puerta. Hoy soy independiente, de vos y de tu gobierno. Nos, los representantes de este cuerpo, con el corazón y el alma te avisamos que ya no te creemos más, que todos vamos a ser iguales ante esta ley. Tengo el mismo derecho que vos a ser feliz y a elegir de qué manera.
Hoy ya sos parte de una historia, que nunca fue escrita, que nunca más va a ser contada.



"Y cuando se grita "basta", inaplazable es la hora..."