2 de septiembre de 2010

El que no arriesga...

Las formas en las que decido escribir son muy caprichosas. Hay días que sólo quiero descargarme, decir todo lo que tengo adentro, sin barreras. Hay días que quiero decir algo, que quiero expresar y dar coherencia a cosas que yo misma no logro entender. Y hay días como hoy en los que simplemente se me cruza una idea por la cabeza y abro el Word intentando darle forma.
Hoy fue un día raro, que se esfuerza en hacerse muy largo. Hoy leí muchas cosas que me hicieron pensar.
Una frase ronda por mi cabeza “Nací para ser y no salir con vida”.
De eso se trata ¿no? Uno sabe que no va a sobrevivir, que eventualmente la vida se acaba, que es lo único que no podemos evitar. Y eso, digamos, es algo que nadie en este mundo ignora, dejando de lado cualquier cuestión religiosa o espiritual. No hablo de si hay un después, desgraciadamente nadie volvió a contarnos. Haya después o no, todos morimos tarde o temprano.
Y me pregunto entonces qué pasa con esa gente que no vive. Que no vive en el buen sentido. No mido esta vida en rondas de alcohol en un bar ni en cantidad de ocasionales amantes. Hablo de vivir, de jugarse, de arriesgarse a todo o nada.
Hay mucha gente que antes de tomar cualquier tipo de decisión lo piensa una y mil veces. Y lo peor de todo es que en la mayoría de los casos prefiere no arriesgarse.
Ahora, en serio, ¿cuál es la gracia de vivir así? Pensando, repensando, resignando cualquier intento de felicidad por el miedo a que algo salga mal, a terminar lastimado.
¿Qué clase de vida es?
Acá es cuando los defensores del costo y beneficio me dicen que así evitan sufrir, que al pensar y resignar se ahorran una gran cuota de sufrimiento, etc.
Yo puedo responderles que no entiendo cuál es la gracia de vivir evitando el sufrimiento si eso implica, en alguna manera, evitar también la posibilidad de ser feliz.
No quiero caer en el trillado “el que no arriesga no gana”. Pero, por Dios, no actuar por miedo a sufrir y conformarse con resignar desde un trabajo hasta el amor de tu vida no puede ser considerado ser feliz. Estás dejando escapar esa posibilidad. Estás viviendo en una estabilidad ficticia en la cual no tenés ni una cosa ni la otra.
Como diría el Nano, antes que nada, soy partidaria de vivir. De arriesgar, de jugarme, de asumir que vivir trae un riesgo muy grande y tomarlo.
Lo cierto es que si no me aburro. Vivir pensando y analizando y no tomar riesgos por nada me resulta antes que nada, terriblemente aburrido.
Quiero terminar mi vida pensando que hice todo lo que quería hacer, que tomé los riesgos, que cada cicatriz valió el intento.
Quiero vivir sin sentarme a esperar nada, quiero actuar y ser responsable de mis actos y de las lastimaduras que me dejen.
Es que, insisto, no es que sea temeraria, simplemente me aburro.

1 comentario:

Jaki dijo...

Tampoco es tirarse al abismo por tirarse nomás. Creo que un poco de analisis es algo necesario siempre que no te impida "vivir", es cierto. Pero no caigamos en extremismos, hay que saber combinar entre pensar y actuar.
En fin, te amo hermana.