5 de marzo de 2007

Punto Y Aparte

Mi mirada se concentra de repente en ese punto, ese que yo sola veo, ese en el que solo yo soy capaz de perderme durante horas. Le doy miles de vueltas, lo observo de todos los ángulos posibles, siempre con la esperanza de que algo se vea distinto. Formulando teorías sobre si cambiará con el paso del tiempo.
Siempre con la misma decepción de que lo mire como lo mire se ve de la misma forma, de que pase el tiempo que pase nada se verá alterado.
¿Cuándo apareció? ¿Cuándo fue que mi mirada se posó allí, y ya no pude dejar de mirar?
Despierto de repente de mi ensimismamiento. No me doy cuenta por qué. Un ruido, tal vez, pero... ¿dónde? Tal vez fue un vecino a quien se le cayeron las llaves al tratar de entrar, o tu risa sonando en mis recuerdos. Tal vez fue solo el gato pasando por la habitación, o tus labios pronunciando esas palabras en mi memoria...
Me tomo un momento entonces, antes de volver a caer en ese punto, para mirar a mí alrededor... Para observar algo más que eso que hace ya un tiempo no cambia de forma, y se ve siempre igual. Observo el sabor de la independencia a mí alrededor, el gato acurrucado en la cama de dos plazas, el aroma de una carrera y una vocación en formación, el cenicero lleno al que agrego una colilla más. Me detengo en las sombras que se esconden en los lugares más insólitos, para aparecer cuando estoy más vulnerable, cuando ya la desilusión es resignación. Sombras que cada vez encuentro más seguido, y cada vez más trato de espantar. El gato que se acurruca sobre la cama, como sabiendo que hay un lugar libre, como jugando con las sombras que se esconden debajo de ella, uno de sus escondites preferidos.
Es tarde, el día fue largo, y el que viene será igual. Tal vez me cruce en algún pasillo con una fugaz mirada, una culpable pero suficiente sonrisa, un saludo, elementos que me sacarán del ensimismamiento y girarán en torno al dichoso punto. Ese punto que miro una vez más antes de recostarme con las sombras, y al que no puedo evitar quedarme un largo rato mirando. Y comienzo a recordar, a confundir otra vez los sonidos. Veo alejarse todos mis sueños adolescentes, girando en torno al punto, el dichoso punto. Cada vez más lejano, cada vez más igual. Ese que desde que te fuiste no dejo de observar, y se aleja, llevándose todo con él...

1 comentario:

Mariano dijo...

Felicitaciones por el blog, la verdad que es un placer entrar a un lugar así. El texto ya sabes que me gusta, me encantá esa imagen que transmite.

"el gato acurrucado en la cama de dos plazas"

Lo bueno...

Te amo mucho

Besos